miércoles, 18 de octubre de 2017

CUBA

18/10/2017

Cuando volví a la Capital me puse en campaña para averiguar donde había un representante de ese hospital, para esa época, no se si ahora, había representantes médicos de distintos hospitales cubanos, de hecho, nosotros habíamos ido a uno que nos ofrecía un mes de tratamiento y yo rechaze esa propuesta.
Al fin dimos con la representación del W Soler y pedimos un presupuesto por un año.Le hice todos los estudios que me pidieron.
Consulte con sus quinesiòlogas y me decían que no valía la pena, tanto as particulares como las de la escuela, también me lo decían en equitación, pero yo ya estaba dispuesta e hice oídos sordos a todo eso.
Un año antes había habido una famosa colecta que promociono la periodista Fanny Mandelbaum,y que se llamo la colecta de los tacharos, por ser los taxistas los que mas ayudaron,y esa chiquita había ido a ese hospital, por lo que quise ponerme en contacto con esa mujer para localizar a los padres de esa niña, para ver como era todo, yo no lo conseguí, pero mi hermano que vivía en Trelew, conocía, por su trabajo como visitador medico al yerno de Fanny,que era alergista e iba una ves por mes a trabajar allí y me consiguió el numero de teléfono de esta mujer y la llame. Ella también ne dijo que aquí se hacia lo mismo, pero me dio el numero de esta pareja.
Nos contactamos, nos hablo bien del hospital y nos mando algunas cosas para l personal.
Fijamos fecha, luego de sacar el pasaporte,tramite largo en esa época, para los primeros días de septiembre. Carlos se quedaría una semana y luego volvería a Buenos Aires.
Nosotros no hicimos ninguna colecta, financiamos todo por nuestra cuenta,si bien cuando nos casamos no teníamos plata, en esa época estábamos bastante bien económicamente, y preparamos valijas para pasar nosotras un año allí, también llevamos cajas con alimentos, galletitas, azúcar, café,leche en polvo, pañales, muchos y no se cuantas cosas mas, lo cierto es que ademas de dos bolsos, uno grande y uno mas pequeño, llevamos dos cajas de cartón grandes.
Viajamos de noche, en un avión de Aerocubana ya que Aerolíneas no llegaba a ese destino. Era como un gran micro con 5 a  asientos en el medio y tres a cada lado, viajábamos en el medio,una señora,yo, Laura, Carlos y después de el había alguien mas.
Cuando salimos aun hacia frió, por lo que yo me puse un pantalón largo de verano, una remera de mangas largas y un saco de media estación, y a Laura le puse un conjuntito de verano y arriba un yogui y un saco de lana.El viaje duro 8 horas, Laura durmió, yo no tanto, vi un poco la película, fui al baño, y cuando estábamos llegando cambie su pañal, le saque la ropa de invierno y la deje con su conjunto de verano,y bajamos del avión.

CUBA

Cuando llegamos eran las 7 de la mañana, ya que había diferencia horaria, ya era claro,buscamos el equipaje, que era bastante y esperamos.
En el aeropuerto cubano no nos estaba esperando el transporte del hospital,por lo que Carlos hablo con el chófer de una gugua que estaba por llevar a otros pasajeros y dijo que después nos pasaría a buscar.Mientras esperábamos nos acercamos a la puerta que da a la calle del aeropuerto Josè Martì, allí nos esperaba un radiante día de sol y un canto de gorriones impresionante, que apenas nos podíamos oír, nunca voy a olvidar la impresión que me causo eso.
llegamos al hospital y lo primero que vi fue a una recepcionista a la que le faltaba un pecho y me dieron ganas de explicarle como rellenar su corpiño con poca plata, pero preferí callarme y cuando hubiera mas confianza decírselo, pero no la vi mas,de allí nos enviaron al hotel que estaba en frente.
Al llegar nos dieron el desayuno y luego el almuerzo en el que nos llenaron la mesa con un sinfín de platos,de los cuales solo podía darle a Laura la sopa, que realmente en ese momento me pareció asquerosa y que Laura casi no comió y solo se mancho su hermoso trajecito.
La habitación, yo no podía cree a lo que ellos llamaban hotel, era una habitación grande con un pequeño balcón, estábamos en el tercer piso. Los placares, uno tenia puerta pero cuando lo habrías por el pasaban gruesas cañerías, nunca lo use,el otro constaba de cinco estantes,desde el techo al piso, sin puerta.
El baño tenia ducha sin bañera, una pileta,inodoro pero no videt, era grande y cómodo..
Tenia la habitación dos camas de una plaza y media , una heladera pequeña, un televisor y aire acondicionado, que si bien era viejo, funcionaba muy bien.
Mientras estuvo Carlos el lugar estaba desordenado e incomodo.
Los primeros días nos dedicamos a pasear, nos pusieron en contacto con un chófer amigo de ellos que nos cobraba los viajes en dolares y asi fuimos a conocer La Habana, ya que el hospital estaba a 8 kilómetros del centro, conocimos la famosa Bodeguita del Medio,el Malecón, uno de los Castillos, donde vimos la ceremonia del cambio de guardia, con los trajes de los antiguos soldados españoles, La Habana vieja, la tienda de la quinta avenida,algún hotel de categoría como El España, donde fuimos a tomar café y otro donde almorzamos. Fuimos a Santa Marìa, que es una playa cercana a La Habana, allí fuimos tres veces, había un hotel y algunos lugares para comer, no muchos, ya que estaba formado el complejo por tres cuadras de la calle principal.Fuimos cuando llegamos, a fin de año y antes de volver.

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