lunes, 23 de octubre de 2017


23/10"017

Esto me permitió conocer el hospital, con sus interminables pasillos y distintas salas,una ves Regla me mostró que en un grupo de mas o menos cuatro medicas, señalo una tan discretamente que no me di cuenta quien era y me dijo que era la hija del Che Guevara.
En el hospital vi como trabajaban con los cubanos, le daban una hora de rehabilitación por día,pero los tenían un tiempo parados, luego les ponían los sacos y por ultimo los ejercicios que no pasaban de 20 minutos, un hecho importante es que veía una ves por semana a la medica neurofisistra que estaba allí observando el tratamiento de cada chico,que aquí no es así,sino que los ven con turno como cualquier otra patología. También en el hotel la neurofisiatra venia varias veces a controlar el tratamiento.
La gente del hospital y el mismo chófer, muy amigo de la gente del hospital, me decían que había un ungüento que era  muy bueno para mejorar la movilidad de las piernas y posibilitar su marcha, yo no creo mucho en esas cosas, pero,si llegue hasta allí, estaba dispuesta a todo, así que les dije que iría a buscarlo. Me dijeron que estaba cerca de la Iglesia de San Lázaro, yo les dije que iría con mi hija,así que convinimos todo para un sábado.
Imaginar como era en las afueras de La Habana y lejos de donde estaba, que seria como el gran Buenos Aires, esto era como mas al campo. Llegamos a un punto donde el "camello", dos micros unidos al medio por un fuelle, terminaba su recorrido y la gente seguía viaje en un carro tirado por caballos, que tenia dos hileras de bancos de madera a los costados, donde entrarían unas 8 a 10 personas. Las calles eran de tierra, las casas muy humildes, ero no villas.Y llegamos a la Iglesia, alrededor habían 3 o 4 vendedores ambulantes que vendían imágenes, medallas, velas, etc.
Comenzamos a caminar con el chófer que conocía la zona y entramos en varios locales donde habitualmente lo vendían, pero no había en ninguno, agotados los locales, ya el mismo chófer me dijo que no se podía conseguir,porque si no había ahí no había en ningún lado.Yo le dije que quería ir a la Iglesia,el se fue al taxi y Laura y yo a la Iglesia.
Pienso que pocos turistas que viajan a Cuba, tienen la oportunidad de conocer algo así, ya que por ser barrios muy humildes, no los llevan.Cuando entre en la Iglesia vi que tenia forma de medio circulo, como media carpa redonda,en realidad no me fije si tenia la forma de las Iglesias tradicionales,pero no me pareció. A la entrada y como imagen central estaba San Lázaro, luego vi el Cristo negro y las Vírgenes vestida con el vestido blanco típico de algunas religiones africanas que aun subsisten en Cuba, y me emociono.Y vi como algo maravilloso la mezcla de las dos culturas y la forma en que los primitivos esclavos escondían a sus dioses en nuestros santos.No conseguí el ungüento,pero viví una experiencia que jamas pensé que viviría, ya que pude ver la historia viva y la mezcla de esas dos culturas que aun subsisten en ese país. Para muchos esto tal vez no signifique nada, pero para una amante de a historia como soy yo fue emocionante y también, porque nunca tuve, ni tendré la oportunidad de verlo en otras culturas.
Por la tarde, y mientras esperábamos la cena, o luego de la misma,Laura miraba televisión y nos llamaba la atención, como le prestaba atención y se reía de los chistes, a tal punto que le llamo la atención a  una de las peruanas me lo comento.
Todas las mañanas una enfermera escuchaba un programa de tangos del que era fanática, pero a mi no se me movía el pelo, no porque no me guste, si no porque no me hacia pensar en mi país, pero una tarde por televisión pasaron una canción de Maria H Wolch y se me espesaron a caer las lagrimas, eso me trajo muchos recuerdos Que extraños somos, en las películas nos cuentan de que el argentino se emociona al escuchar un tango, se acuerda de la calle Corrientes, del obelisco y de grandes cosas, yo en cambio me emociono con una canción infantil que escuchaba con mi hija, extrañaba un programa de radio,y un lavadero en aeroparque donde llevábamos el coche y nos sentábamos a tomar un café.
Los fines de semana por la tarde , yo llevaba a Laura al gimnasio y le hacia los ejercicios y conseguí que volviera a rolar, ya que lo había dejado de hacer en casa y le ponía sus chiches, para que se entretuviera rolando.
Luego de un mes en que la atendió esta quinesiòloga, me dijo que esto no andaba con rehabilitación y que lo mas conveniente era operarla, y me presento a un profesor y ella me dijo que a el le tenia confianza y que era un profesor muy reconocido y que operaria a Laura.
Como era cerca de fin de año yo había sacado pasajes para ir a Varadero a pasar fin de año, que en Cuba dura una semana por el ingreso de Castro a La Habana, pero frente a este panorama fui a regresar los pasajes, como yo había hablado con la persona que operaria a Laura, me despreocupe del anestesista ya que yo conocía con creces cual era la preparación, que yo había indicado una y mil veces a mis pacientes.
Entre los otros extranjeros que se hospedaban en el hotel había otro chico peruano y una niña argentina, cuyos padres la traían porque en la Argentina le habían dicho que debían hacerle un trasplante corazón pulmón y ellos querían ver si había otra solución,y allí le habían propuesto hacer una biopsia de pulmón, por lo que la mama se interno con ella en el hospital, yo tenia mas contacto con el padre que se había quedado en el hotel, y un día me contó que tenia un amigo que vivía en Cuba y le había recomendado llevarlo ahí, yo muy tímidamente le pregunte porque no la llevo a EEUU para un problema de ese tipo, pero mucho no insistí,porque si había tomado esa decisión no era yo quien para meterme

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