13/10/2017
Volvimos, finalmente a Ciudad del Este en Paraguay,compramos algunas cosas y regalos y volvimos a casa.Antes de ir le había hablado a Laura de que íbamos a buscar un hermanito para ella.Por eso pensé que no quería estar con los otros chicos y una tarde tome la pizarra mágica y dibuje a papà, mamà y Laura y Laura ya en el borde y le dije, ves, aquí entra papà, mamà y Laura y nadie mas, le hice entender que no habría otro chico.
Al día siguiente no lloro mas en la escuela y siguió yendo las cuatro horas.
Me recomendaron natación, por lo que la lleve con un profesor en un club de Versalles, donde iba un compañerito de quinesiologìa,no hubo forma de que enganchara con ese profesor y lloraba todo el tiempo, deje de llevarla y como resultado se pesco piojos y me los paso a mi, yo veía como se movía en la cama dormida y no sabia porque era.
Un día yo estaba desesperada, me habían visto dos dermatòlogos y no tenia diagnostico, pero cuando me vio la medica de guardia en seguida me dijo que tenia piojos, me pusieron Detebencil y lleve a casa pensando en mi pobre hija y comencé a tratarla con lo que se fue sintiendo mejor.
Yo seguía trabajando, y me quedaba los miércoles libre y lo aprovechaba llevando a Laura a pasear, cuando ya tenia el coche,así conocimos el Tren de la Costa, cuando llegaba solo a San Isidro, otras veces llevábamos a papà al trabajo a las 7 de la mañana, volvíamos a desayunar y nos íbamos a Palermo, otras veces lo libamos a buscar a papà, así conocimos la terminales portuarias y la Aduana Central desde donde, luego de dejarlo íbamos a pasear por Puerto Madero, allí dejábamos el coche estacionado y caminábamos por Belgrano, en esa época la calle era de tierra y con muchos puestos de choripan y llegábamos a la costanera y paseábamos por ahí, a veces con la tranquilidad de un día de semana y otras con el bullicio del fin de semana y nos recorríamos la Reserva Ecológica, dando toda la vuelta.
Ese fin de año como todos los años desde que nos mudamos al departamento de Nicasio Oroño, Navidad con mi familia ya que mi hermano mayor venia a pasarla con mis padres, y en fin de año también venia la familia de Carlos y mis tíos, esa eran fiestas linda donde eramos muchos alrededor de la mesa.Mientras los sobrinos de Carlos y los míos crecían física e intelectualmente, Laura seguía siendo un bebe desde el punto de vista cognitivo, jamas pude saber lo que entendía o no, me mataba estimulándola, escribiendo letras en una pizarra, mostrando le los colores, cartones con figuras de animales, perros de distintas razas,uniformes de soldados,y muchas mas cosas que yo le había pegado en cartones, para mostrárselos y decirles lo que era, como me habían enseñado en un centro de estimulaciòn al que la llevaba y luego la estimuladora venia a casa, todo esto antes de comenzar el jardín. Pese a todo, no se si aprende algo o no, lo que si se es que reconoce la medición del tiempo, a que hora llego yo, a que hora llega el padre, a que hora empieza su programa favorito. Se da cuenta cuando falta un objeto de la casa o cuando uno lo cambia de lugar, pero nada mas. Desde que paso ese episodio febril ocasionado por la infección urinaria, cuando tenia un año y medio, Laura fue para atrás, no volvió a pronunciar palabras, ni siquiera ajo,ajo, que tanto repetía.
Pasadas las fiestas y como todos los años tomamos vacaciones la ultima semana de febrero y la primera de marzo, ya que en enero y febrero todos se tomaban vacaciones, el trabajo de Carlos aumentaba en horas extras y a mi también me gusto siempre irme cuando todos vuelven, a si que por la buena experiencia que tuvimos en Entre Ríos decidimos ir al Uruguay,a una playa de río llamada Atlantida, y nos largamos sin reserva de algún departamento.
A Laura le habíamos cortado el pelo muy cortito por los piojos y aun tenia liendres muertas, ese viaje fue mi debut en coche, con una terrible tensión para acomodarlo en el deposito y luego no nos dejaron sacar la silla de ruedas, por lo que teníamos que tenerla siempre en brazos
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