martes, 17 de octubre de 2017

17/10/2017

Conocimos el zoológico, el hotel Argentino y otros lugares, la pasamos muy bien, pese a que tuvimos poca playa y la vuelta también fue tormentosa, y esto es literal, ya que el barco se movía un montón y para peor era de noche, hasta que llegamos al puerto de Buenos Aires,, y nos fuimos a casa, donde por fin estábamos tranquilos.
Laura comenzó el jardín con una nota en una nota donde decía que lo que tenia era solo liendres muertas, me había pasado todo el verano con el peine fino sacando le liendres.
Todos volvimos a nuestra actividad, cuando Laura regresaba de la escuela la dejaban en casa de mis padres y yo cuando salia del trabajo la recogía allí, me quedaba a tomar mate y luego nos íbamos a casa donde preparaba la comida para todos, limpiaba, paraba a Laura en un aparato llamado bipedestador,que con ideas dadas en el Instituto, mi papà y un amigo herrero hicieron dos,uno para mi casa y otro para la de mis padres.Las bandas de yin las hice yo y  aveces en casa de ellos, y muchas en casa la parábamos,en casa le ponía programas infantiles y yo planchaba sobre la cama a su lado.
Yo diseñe una silla para tener en casa que me permitía recostar a Laura para darle de comer,y luego sentarla bien a nivel de la mesa,para que jugara en ella, solo consistía en una silla alta con respaldo tipo repocera ,con varios niveles para recostarla o sentarla derecha, me era muy útil ya que yo en esa época hacia cursos con exámenes y la sentaba a mi lado en la mesa, le ponía muchos chiches y mientras ella se entretenía tirándolos al piso, yo estudiaba,luego los recogía y volvíamos a comenzar, así pase varios cursos.
Cuando fue creciendo, la sillita del coche ya no me servia y diseñe una de madera que me hizo un carpintero del edificio donde vivían mis padres , le llamo la atención el diseño, que era suma silla parecida a la de los bebes, pero que tenia en el lado de la puerta del coche una bisagra y un gancho,de tal manera que se pudiera bajar para subirla y luego subir esta especie de parecita para contenerla.
Terminada la carpintería la forre con goma espuma  y le hice la separación de las piernas en el medio y luego con tela de tapicería la forre y ya me resulto mas fácil subir a Laura al coche.
En el Instituto me hacían hacer coderas de goma espuma que nunca le sirvieron y en la escuela férulas de yin varilladas para que tenga los brazos rígidos para que nos se mordiera ya que era una fea costumbre de Laura, pero nada de eso daba resultado,pobre Laura, la tenían con los brazos estirados.
La lleve un año a hacer natación de nuevo, pero como no conseguía en los horarios que yo disponía, termine llevándola a la Escuela de Mecánica de la Armada, que tenia una pileta olímpica, allí Laura no lloraba, y el profesor solo la tomaba de las manos, en una pileta honda donde no tocaba sus pies el fondo, si el profesor,pero no lloraba,lo que hacia su cambio de actitud no era el tiempo sino la persona con quien estaba que sabia llevarla, pero no me resulto, ya que en el invierno salia pasadas las 7 de la noche, y por mas que le secara el pelo,le pusiera gorra y la abrigara, iba a una clase, pagaba el mes y se resfriaba y no iba mas ese mes, así dos o tres veces y deje de llevarla.
Laura tenia 5 años y después de la experiencia de Piriapolis decidimos que volveríamos a ir a la playa, ya no teníamos la casa de Monte Hermoso  porque mis padres la vendieron, ya que mi mamà con el problema de su cadera no podía usarla y nosotros, los hijos no íbamos. Por eso nos decidimos por Mar del Plata ya que ambos hacia mucho que no íbamos.
Era la época del uno a uno y la gente viajaba mucho al exterior, por lo que nuestras playas no eran muy concurridas y cuando es así Mar del Plata se pone hermosa, esta bien que nosotros veraneamos siempre en febrero donde no hay tanta gente,y por primera vez hice un viaje tan largo en coche.
El hermano mayor de Carlos estaba en Mar del Plata y nos consiguió un departamento en La Perla, pero bien ubicado, a una cuadra de la Avenida Garay , muy lindo y con cochera.
Nos habíamos acostumbrado a la playa de Punta Mogotes en el balneario del Automovil Club.
Si bien fuimos una noche a cenar en el departamento que alquilaba mi cuñado y una noche a tomar algo en el Torreón del Monje, donde Laura comenzó a aburrirse, -y yo también -la leve desde el Torrion al centro caminando por una veredita que descendía hacia el mismo y nos entretuvimos mirando las ferias, reapareciendo una hora mas tarde.
En esas vacaciones mi hermano mayor me llama para decirme que estaba en Mar del Plata el también  y en un hotel en Punta Mogotes, por lo que le dimos el numero de carpas y vinieron a saludarnos y cordinamos salir una tarde.
Cuando salimos con mi hermano y caminábamos por una calle céntrica, esa tarde un señor se paro frente a Laura y me pregunto si es la chica que estaba juntando dinero para ir a Cuba, nosotros nos sorprendimos, lo negamos pero se nos quedo conversando, ya que yo le dije que había tenido propuestas para llevarla a Cuba pero por un mes y eso para mi era insuficiente, pero cuando me dijo que la criatura para quien estaban haciendo la colecta ya había estado durante seis meses y eso me entusiasmo, por lo que le pregunte si sabia a que hospital la llevaban, nos dijo al Willian Soler.

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