miércoles, 25 de octubre de 2017
25/10/2017
Cuando me dijo que había invitado a esta mujer, le pregunte si estaba loco, como iba a invitar a una desconocida, pero le dije,si no esta loca no va a venir.Pero evidentemente estaba loca, porque esa tarde de Noche Buena me llamo por teléfono para decirme que venia y me pregunto a que hora y le dije a las 10.
A todo el personal le regalamos 5 dolares a cada uno, a la medica de Laura le trajo un vestido para su hija y un regalo para el pediatra y para la quinesiòloga,creo que perfumes,y ademas repartió unos cigarrillos americanos, que le habían regalado, con el personal que fumaba y en el árbol puso regalos para los tres.
A Jonatan le trajo una pelota, y ellos se fueron a pasar Navidad a otro lado, ya que ella había echo una amistad.
Por lo tanto,no teníamos regalo para la nueva invitada,y a mi se me ocurrió regalarle un libro de Guillan Barre que yo quería leer, y que había comprado en La Habana junto con otros libros de medicina,se lo envolví y se lo pusimos en el árbol.
Yo le había comprado a Laura un conjunto de remera y pollera de yin que me vino de maravillas ya que era lo único que podía ponerle, y con eso se presento a la reunión.
A las 10 de la noche me llaman del hospital diciéndome que había una señora que preguntaba por nosotros, les dije que la enviaran al hotel y a Carlos que se acercara un poco para buscarla ya que la calle era muy oscura
La pasamos muy bien, Laura con su yeso hasta la cintura y en una camilla, por suerte Carlos le habia traído un vestido que le quedaba grande y sumo al escaso vestuario que tenia con ese yeso.
Catalina nos contó que era viuda y si bien no tenia hijos, tenia a su cargo una sobrina esquizofrènica, que a ella la tenia muy mal, y por consejo medico realizo este viaje de 15 dias, una semana en La Habana y una en Varadero.
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