lunes, 9 de octubre de 2017

9/10/2017

Ese fin de año mi hermano mayor nos invito a pasar las fiestas en Trelew, pero no pudimos ir en Navidad,porque Carlos trabajo hasta el 30 y el 24 y 25 lo pasamos con mis tíos Nilda y Ernesto, y así llego a casa Carlota,una muñeca mas grande que ella qu nosotros le regalamos.
El 31 tomamos el avión al medio día y Laura que tenia su asiento se durmió apenas salio el avión y nosotros almorzamos tranquilos, y luego nos dieron pan dulce y sidra.Cuando Laura se despertó ya faltaba poco para aterrizar. Allí estaban mis padres, por lo que ella extraño poco y comía muy bien.
Nos íbamos a quedar 10 días, pero a la semana nos llamo el hermano mayor de Carlos para decirnos que el padre estaba internado y que el fuera a Buenos Aires. Nos volvimos los tres y esa noche yo ya estaba visitando a mi suegro.Yo no tenia con quien dejar a Laura ya que mi madre seguía en Trelew, pero acompañaba a mi marido con ella en brazos y si entraba a verlo la dejaba con una de sus tías.
Mi suegro vivió así unos 10 días y falleció.
Salia de trabajar a las 14 horas, en realidad un poco antes, luego de terminar de atender a todas las pacientes, iba a casa de mi madre a buscar a Laura,todos los martes yo la llevaba al hipòdrono en un taxi que entraba hasta casi la pista y luego de allí a la quinesiòloga. Recuerdo inviernos fríos, que mientras ellos andaban a caballo, las madres nos refugiábamos en una garita y mirábamos a través de una ventanita muy chiquita, pero esos inviernos eran parejos, comenzaba el frió y se mantenía todo el invierno y por lo menos Laura nunca se resfrió.
Recuerdo un año en que,como el equipo se tomaba vacaciones y quedaban algunos ayudantes yo lleve en dos oportunidades a Laura ya que su ayudante Marcela estaba en esa época y también un hombre, sin discriminar, pero era un"cabecita negra",quien también había llevado a mi hija varias veces, y como eramos pocos insistieron para enseñarme a montar,subí al caballo y mientras decía darme las indicaciones me tocaba la pierna,yo estaba en short,, y pensaba que si le decía algo luego al llevar a mi hija podía hacer que se lastime en venganza, por lo que me aguante y cuando llegue a mi casa me fui a bañar y a restregarme bien las piernas, como si quisiera arrancarme la piel, me sentía muy mal ,pero no dije nada,solo al martes siguiente,en que empezaba la temporada,insistí mucho para que me acompañara mi esposo, el no sabia por que, pero yo si,tuve suerte,porque ese hombre dijo que había conseguido un trabajo y se fue, con lo que yo me quede mas tranquila. Si bien los inviernos eran crudos, los veranos eran una delicia,en esa paz en medio de la gran ciudad, que nos permitía a las madres sentarnos bajo los arboles a charlar tranquilas.Con el tiempo hicieron como una pequeña confitería donde en invierno tomábamos un café y en verano alguna gaseosa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario