jueves, 12 de octubre de 2017

 12/10/2017

Como siempre que cambio de ambiente ella no comía y me desesperaba, y comenzaba comprando lo que a ella mas le gustaba que era dulce de membrillo y queso blanco, recién al segundo día comenzaba a comer algo y luego toda la comida,ya mas tranquila yo, programamos paseos y fuimos de excursión al palacio San Josè, al Palmar, donde quería ir con el guía por la orilla del rió, entre cañaverales, pero no pude porque estaba inundado. Un día quisimos ir a Paysandu en el Uruguay. Tomamos un taxi y cuando pasábamos por la frontera el gendarme no nos quería dejar pasar porque no teníamos la libreta de casamiento, pero si los documentos de todos,tanto le rezongue que nos dejo pasar, pero no valió para mi la pena ya que no había mucho para ver y fuimos a un restaurante que nos recomendaron que tampoco era gran cosa. En general lo pasamos bastante bien, por lo menos podíamos ir a comer los tres juntos y descansábamos bien.
Cuando Laura tenia cuatro años yo aun la llevaba en una mochila que le había hecho mi suegra a  medida del tamaño de Laura, aunque tenia su silla de ruedas, y yo ya me sentía muy cansada y tomaba taxi para todos lados, por lo que hicimos el tramite para comprar un coche, tramite bastante largo que se inicia en el Instituto,sacando primero el Certificado de Discapacidad, luego ir a la AFIP para demostrar que uno no es millonario,pero que tiene un ingreso suficiente como para comprarlo y mantenerlo, el tramite salio y estábamos viendo que comprábamos.
Pensamos en un coche con dos puertas,pero mi amiga que había tenido uno nos dijo que eran muy incómodos, y en el trabajo de Carlos su jefe le dijo que por ese valor podía traer un Alfa Romeo de Italia y nos mando a una agencia conocida.
En esa época se podía traer un coche de cualquier parte del mundo y se nos daba sin pagar impuestos, lo que equivalía ala mitad de su valor, por lo que compramos un Alfa Romeo, sedan cuatro puertas, baja vidrios automático y aire acondicionado, con el transporte marítimo, el seguro hasta la entrega y lo de la agencia por un total de 15000 dolares, que en esa época eran pesos,lo pagamos el día que pusieron la bomba a la AMIA.Una semana antes yo había estado haciendo un curso en la Facultad de Medicina, a un paso de la AMIA
Yo no sabia manejar, por lo que lo trajo el sobrino de mi marido y comencé a tomar un curso y recuerdo que ponía atrás a Laura y practicaba, yo ya tenia registro porque muchos años atrás mi hermano me dejo su coche cuando se fue al sur, y tome clases y saque el registro y lo iba renovando.Me costo, pero aprendí y ya las cosas no eran tan difíciles,porque ponía a Laura en una silla para bebes y yo manejaba para todos lados y la carga no era  tan dura.
Me recomendaron una fonoaudiòloga y fui a verla para que tratara a mi hija, pero como ella dirigía también una escuela especial, me sugirió que comenzara también a ir y comenzó la escuela, tenia tres años,al principio lloraba mucho, yo fui 15 días a la adaptación,pero como no me dejaban entrar era lo mismo,no quería estar con los chicos. Y ya me habían propuesto reducir el horario.
Yo no lo entendía y me puse a pensar y recordé que nosotros queríamos adoptar un chico, pero se nos hacia difícil y una compañera de Carlos le dijo,por que no íbamos a Fost Iguazù que en Brasil l os entregaban sin problemas y fuimos, eso era una locura, como pensar que regalaban a los chicos sin mas.Para mi resulto un paseo de cinco días, donde no logre nada,pero pasee, conocí la gran represa Brasilero-Paraguaya, las cataratas del lado brasilero, Ciudad del Este, la zona de Paraguay donde se consiguen cosas baratas. Fuimos a los tribunales de Fost Iguazù y como yo estaba en pantalones lo hicieron pasar a el y le dijeron que tenia que anotarse en una lista de adoptantes y no lo hizo,pero si decidimos hacerlo en Misiones, tomamos un taxi ya que el transporte era lento y con animales y el uno a uno nos servia mucho. Conocí poco la ciudad de Posadas, allí si nos anotamos en la lista de solicitantes.

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