7/11/2017
Nunca pensé que fuera tan complicado subirla, era tan empinada que tuve que hacerlo como los gatos, con los pies y con las manos,llego un momento en que quise bajar, pero cuando mire,me di cuenta de que era mucho mas lo que me faltaba para bajar que para subir, y subí, cuando llegue vi un habitáculo formado por cuatro gruesas columnas que se unían en el techo formando una cúpula, no tenia dibujos, ni nada espectacular, pero si lo era toda la selva que se veía desde allí. Luego me agarro la angustia de no saber como bajar y luego de pensarlo decidí hacerlo como cuando subí, como un gato,con las cuatro patas, pero mirando hacia arriba,como si ascendiera.
Cuando baje, no vi a mi grupo y por supuesto no vi a Carlos ni a Laura, y me desespere, y comencé a preguntarle a todo el mundo, nadie me daba referencia y había una pareja de jamaicanos con una niña y le pregunte por señas, y no hay dudas de que las madres siempre nos entendemos, ya que ella me señalo el lugar por donde habían ido.
Los fui a buscar e iba a preguntar en un quiosco que había detrás de la pirámide y los veo venir muy alegres, pero yo me pelee con Carlos porque no me espero,pero ninguno de los dos teníamos la culpa, el contingente siguió y ellos también y no pensó que podia tener problemas.
Me pregunto si quería tomar algo y yo le pregunte si había algo interesante allí y el me respondió que era todo lo mismo y yo le creí, soy una enamorada de la historia y me emociona verlo en vivo, pero seguimos al contingente.
Era la 1 de la tarde y mi hija aun no había comido y yo loca y desesperada como siempre, le compre un helado, comió un poco y no quiso mas, solo porque tendría sed, el resto lo comí yo, a la media hora nos hicieron pasar al comedor. Esa media hora que nos tuvieron allí era para que compráramos suvenires, pero como yo seguía tirante con Carlos , solo tenia interés en seguir luchando con Laura y el helado.
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