jueves, 9 de noviembre de 2017

  09/11/2017

Es evidente que ya existía, pero no como hoy,eran calles de arena,casas bajas y no muy lujosas, la playa era muy linda y el lugar muy tranquilo, pasamos ahí toda la tarde, nos sentamos en una mesa en la playa, que nos cobraron, pero ademas nos exigían que consumiéramos, por supuesto que íbamos a consumir,porque para eso nos sentamos.Pedimos una picada con frutos del mar y una cerveza, y un yogur para Laura, rico pero muy caro,pero igual nos quedamos porque el lugar nos resultaba muy placentero para los tres.
Cuando volvimos, luego de entregar el coche, se largo una tormenta tremenda, yo tenia la comida para Laura, ya que siempre la dejaba preparada antes de salir, pero nosotros no, y no queríamos volver a salir ninguno a buscar comida, por lo que Carlos bajo y pregunto si había algún delibery y pidió una pizza y una gaseosa, y así pasamos nuestra ultima noche en Cancùn. no recuerdo si fue cuando llegamos o cuando nos fuimos, en el aeropuerto nos revisaron todas las valijas y nos rompieron una, luego se llevaron a Laura y dejaron pasar a Carlos,pero a mi no y la revisaron por todos lado, no le sacaron la ropa,pero con equipo y la palparon, yo del otro lado echaba chispas y no entendía porque Carlos no decía nada y mejor que así fuera ya que estábamos en una zona donde había guerrilleros y hacían un control muy estricto.
Volvimos a La habana, aun nos quedaba una semana para volver a Buenos Aires, y nos instalamos en el mismo hotel que cuando me fui del hospital, allí hicimos paseos por La Habana, compramos cuadros y regalos, fuimos con Siria al Museo de la Revolución, al Castillo.Tuvimos la oportunidad de ir a pasar un día en Cayo Largo, pero yo ya estaba cansada de subir y bajar de aviones, recuerdo que cuando subimos al avión que iba a Mèjico, se cayo la cinta que sostenía por el pecho a Laura en su silla de ruedas y yo tuve que bajar y meterme abajo del avión para recuperarla..
Por eso alquilamos un coche para ir a Santa Marìa y pedimos un asiento para bebes, para sentar a Lauchita que era muy menudita y entraba perfectamente bien, pero como no tenían nos mandaron a la Villa Olímpica que estaba en las afueras. Así conocimos un lugar que no paresia Cuba, por lo menos lo que nosotros conocíamos, era moderno,limpio con casa lindas y allí nos dieron el asiento para bebes y pusimos a Laura ahí y Carlos se sentó a mi lado,cruzamos la bahía por el túnel subfluvial que la atraviesa, y fuimos a Santa Maria, con tanta mala suerte que estaba cerrada, porque habia una competencia

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