16/11/2017
Todo esto , mas el no saber cual había sido el origen de la artritis séptica ya que, pudo haber sido algo traído de Cuba, aunque ya había pasado medio año, a las lesiones que se provocaba por autoagresiòn en sus manos, y que el germen haya partido de ahí, o tal vez, un golpe ocasionado cuando esta mujer quiso hacerla bajar sola de su silla de ruedas?
Por todo eso no la quise llevar mas, ella me llamaba y yo le decía que Laura aun no se había recuperado.Un día la llame y le dije que no la podía llevar mas porque había perdido el trabajo y no le podía pagar, entonces me dijo que fuera yo para elaborar la perdida, pero yo le dije que no podía pagar nada, por lo que no insistió, sin plata no había atención.
Me puse en campaña para ubicar a Ana Marìa Yunta que tenia un taller de teatro para discapacitados.
Mientras,como me habían recomendado tanto al traumatòlogo que la había atendido en el Hospital Italiano cuando estuvo internada, saque un turno con el, solo atendía los jueves, día en que yo trabajaba, lo cual era todo un trastorno para mi. Primero me pidió unas valvas para los pies, para que las usara mientras dormía, pero yo sabia que con Laura eso iba a ser imposible ya que le costaba dormir y con eso peor, ahora que si se las ponía de día las usaba perfectamente. Como las hice por la obra social y no donde èl me mando, volvió loco al ortopedista con distintas modificaciones y terminaron siendo inútiles, nuca las pudo usar, ni de noche ni de día y termine regalandolas.
En la consulta siguiente le pedí que me indicara una nueva silla de ruedas y ademas de enviarme a su ortopedia de "confianza , le indico un respaldo inclinado y con apoya cabeza, que Laura nunca había usado,porque Laura durante la consulta estaba con la cabeza mirando hacia abajo. Salí puteando, y mi marido me pregunto que me pasaba y yo le dije " no vistes que ese hijo de puta no le hizo una miserable maniobra para ver si sostenía la cabeza, yo no vengo mas", y no fui mas.
Pedí un turno con la doctora del Instituto del Lisiado, que ya la conocía y me dio la receta para una nueva silla, sin decirme donde debía hacerla, ahora me indico unos butacones pro forma para que se adaptara mejor la postura de Laura.
Ubique a Ana Marìa Yunta que tenia su taller sobre la avenida Callao, a una cuadra del Congreso y fui a una entrevista. Comenzó en el taller que en realidad era un lugar donde se hacían distintas actividades y a fin de año una obra de teatro donde participaban todos.
Laura le tomo bronca a Ana Marìa, porque de entrada le grito y me saco a mi del taller, pero se engancho mucho con los ayudantes, sobre todo con un músico jovencito llamado Hernan al que Laura adoraba, a tal punto que con el comenzó a hacer una especie de tarareo, era tan evidente el afecto entre los dos que los separaron, pero igual se engancho con los otros ayudantes, pero ya no tarareaba, y no se que sentía Laura que solo tenia 10 años, pero era evidente que los dos se tenían cariño.
La habré llevado dos años mas o menos.
A la escuela de la obra social ya la había dejado de mandar y comencé a buscar escuelas, de todas las que vi no me gustaba ninguna, ni la actual, me parecía oscura, por lo que la anote en lista de espera en Aidìn, una de las mas importante y caras ya que había que pagar, ademas de lo que pagaba la obra social. Tenia sus médicos y neurólogos,le hacían allí también la rehabilitación, tenia que ir de las 9 de la mañana a las 5 de la tarde.
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