viernes, 3 de noviembre de 2017

3/11/2017

Tenia muchas cosas y no me podía llevar todo,por lo que comencé con el reparto, a Vanesa, que tenia una nena chica le regale la muñeca que le había traído Catalina a Laura para Navidad, y era muy grande. Vanesa también tenia un hijo grande de un matrimonio anterior, y nos regalo una cerámica hecha por el , con la cara del Che Guevara.
A la jefa de Vanesa le regale la muñeca que cuando comía hacia popo, a una de las mucamas le regale un mono que tenia colgado en la habitación, a otra ropa y a otros juguetes,menos a Pepa que era la muñeca adorada por Laura. Regale casi todos los juguetes,a Jonatàn uno que hablaba, con la condición de que comiera, ya que estaba en el hotel, pero no estaba muy bien y comía poco.
Muchas noches encontraba a Jonatàn con le enfermera, ya que la madre se iba a joder por ahí con el limpia vidrios y el no se quería ir a acostar,porque estando solo tenia miedo.
Después me entere que murió solo y que la madre estaba desesperada porque no podía justificar los gastos y el mal resultado ante la obra social Siempre me pedía los ticket de gastos que yo hacia en el supermercado,y yo se los daba, pero evidentemente no le alcanzaba para justificar los gastos realizados con el cubano.
Hicimos las valijas y nos fuimos a Varadero con el taxi de siempre, iba tan despacio, que en un momento le pregunte si no quería que se lo manejara un poco,pero llegamos, un viaje de 3 horas en 6, fuimos a un hotel que en una época tenia apart, pero el hotel era muy lindo. La habitación daba al contra frente, pero también se veía el mar, ya que Varadero es una punta y el mar en un punto se unen los dos lados. La habitación era grande, tenia como un living con una mesita y un sillón, luego por un pasillo muy corto se llegaba al dormitorio que tenia una cama matrimonial y una chica, hacia un costado un pasillo conducía al baño,me gusto mucho y era mucho mejor que el de La Habana.
Lo pasamos muy bien y a mi me hacia falta después de todo lo que sufrí. En el hotel había un contingente de jubilados argentinos, como siempre mas mujeres que hombres, con los que nos encontrábamos en la playa y charlábamos alegremente, era gente de alrededor de los 65 años, muy alegres y divertidos, y por sobre todas las cosas, no hubo discriminación con Laura, aunque a decir verdad yo nunca la sentí en ese país, donde creo que la discriminación no existía.
Allí no cobraban la mesa con la sombrilla,pero el que la tomaba, generalmente almorzaba ahí, y por la tarde tomaba una coca-cola o un trago, por lo que le rendía mucho mas que alquilar la mesa, nosotros almorzábamos allí y como el acompañamiento eran papas fritas,el primer día les dije si me las podían hervir y así le hice un puré a Laura, y les pregunte, si yo le llevaba verdura y caldo, ellos me lo preparaban, asintieron, y así conoci un mercado en Varadero.
Almorzábamos hamburguesas, carne a la plancha o langosta ,si había, y todo se lo preparaba a Laura con un pucherito que le hacían los chicos.La playa era hermosa,pero el mar incomparable, de un azul transparente y una quietud que parecía una pileta de natación, pero Laura como siempre, le escapaba al agua, pero se portaba maravillosamente bien.
Por las tardes paseábamos y a la noche íbamos a cenar afuera, pero no había buenos lugares, por lo menos en esa zona, una noche fuimos a cenar en el hotel, y me arrepentí de no haberlo hecho de entrada ya que no solo la comida era mejor, si no que después de la misma había distintos shows o entretenimientos, y esos jubilados eran grandiosos, no solo por la comunicación lograda en la playa, si no por una gran capacidad para divertirse y divertir.
Alquilamos un coche y quisimos conocer el pueblo, pero cuando íbamos se largo una tormenta terrible, y yo me asuste y pare el coche hasta que parara, y después pensé:"si se hubiera inundado este lugar ¿como hacia para salir?",pero como toda tormenta tropical, al rato paro y conocí el pueblo de Varadero, y lo vi muy provinciano, nada que ver con la zona turística,pero el cielo lleno de nubarrones no ayudaba mucho para apreciar el pueblo.

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